sábado, 29 de octubre de 2016

Recetas para el Día de los Santos


Se acerca el Día de los Santos, ¡pero si lo tenemos ya encima! ¡Me encanta esta fiesta! Creo que es el día del año en el que se come mayor porcentaje de dulce por hora ¡una pasada! Y es que para una sola noche hay un montón de recetas típicas, y que lo son sólo para este día. Y siendo una vez al año..., si no las haces (o compras) hoy te tienes que esperar hasta el año que viene para degustarlas.

Yo soy de Jaén, y aquí hay un montón de platos típicos para este día. Es gracioso, porque siempre que nos juntamos tenemos mil postres, pero en casa no tenemos muy claro si hay algún plato salado típico para esta celebración. 

El caso es que os puedo enumerar un buen listado de postres para celebrar este día. 

En esta entrada os voy a enlazar con las recetas que he hecho o he probado personalmente. Unas son mías y otras no, pero os puedo asegurar que todas son exquisitas. Ahí las lleváis:




Esta receta es muy típica en mi tierra. Con esto no quiero decir que las coma todo el mundo, sino que es una comida propia de Jaén. Hace unos años me metí en la cocina con mi madre y cambiamos una receta "a ojo" por una con ingredientes pesados. ¡Donde va a parar! Yo sin peso no me apaño... Quedan exquisitas, muy finas y con un sabor a anís buenísimo. Hay que comer poquitas porque los ingredientes son contundentes, pero son mucho menos pesadas de lo que pueden parecer. Además, se hacen muy muy rápidas. Merece la pena lanzarse y probarlas.




Desde la Virgen del Pilar tenemos buñuelos en nuestras panaderías, es el dulce que más se come en este día. ¡A mí me encantan!, pero los que realmente me gustan son los que hace mi hermana. Los lleva haciendo un montón de años, y como es su terreno yo no me meto... Este año probaré a hacer una versión sin gluten para mi otra hermana, que es celiaca. Si salen buenos tendréis la receta para el año que viene. Aparte de la receta mi hermana tiene en su blog una entrada con una serie de consejos para "bordarlos". Como os dije el otro día acerca del pan: como los buñuelos hechos en casa, con AOVE y nata montada por uno mismo sin ese extra de azúcar de las panaderías... Por no hablar de los buñuelos de crema. ¡Mira que me gusta poco la crema de las pastelerías! Es que no se parece ni en el color, ni en la textura ni por supuesto en el sabor a una casera. Una crema debe ser como una natilla un poco más espesa, y no ser una crema amarilla parduzca que solo sabe a azúcar.




Otro dulce que mejora mucho hecho en casa por el dulzor extra que le ponen en las confiterías, ¿pero por qué los dulces sólo tienen que saber a azúcar? No os voy a engañar: son trabajosos. Pero cuanto más se complica la cosa mayor es la satisfacción. Esta receta no está en mi blog, sino en el de María Lunarillos. Los hice el año pasado pero no colgué la receta, y os puedo asegurar que salieron buenísimos. No tuve ningún problema. Hace algunos años hice otra receta y la yema me quedó muy líquida y el mazapán difícil de manejar. ¡Ala!, ya tenéis una receta de confianza.




Todo el mundo conoce los Panellets, al menos de oídas. Como mi familia paterna es catalana desde chica todos los años he probado los que traen mis tíos para estos días. Un año decidí ponerme manos a la obra y ser yo quien los hiciera. Con un poquito de batata en la masa quedan muy jugosos. Creo que este año repito.


Aparte de estas recetas, si aun tenemos cuerpo de añadir algo más de azúcar a nuestra cena, podemos hacer unas batatas asadas, membrillo cocido con canela o unas castañas asadas. Mi padre también hacía bolitas de coco y batata (esto realmente no sé si es típico o era invención suya).

Pues ya sabéis, entre "truco y trato" espero que saquéis un ratito para preparar algún postre en esta noche tan especial, para mí es como una antesala de la Navidad: mesas llenas y familia reunida. Ya mismo estamos con los mantecados....

miércoles, 26 de octubre de 2016

Tortillas para Fajitas Integrales




¡Ya os lo avisé! Os dije que ibais a tener una temporada de recetas de pan y sucedáneos y no os mentía. Pero no os asustéis, que también os dije que algunas iban a ser recetas sencillas, para animaros (y picaros) y con esta receta me vais a tener que dar la razón.

¿A quién no le gustan las fajitas? A mí me encantan. ¿Y la tortilla de harina que las envuelve? También, está muy rica. Pero en mi vida se ha producido un antes y un después en relación a este producto: después de probar una hecha en casa, sin aceites de palma (solo de oliva) y con un aroma "a pan", no a masa blandona, cruda y pesada, las cosas han cambiado. Ya no quiero las de bolsa. De hecho no pienso comprarlas más. No sé si habéis leído su composición (yo últimamente me he vuelto adicta a leer los ingredientes de lo que compro), y dan ganas de echarse a llorar... Aceites de palma, azúcar, conservantes (todos los "E" que quieras)... ¡Uff!, ¿pero qué nos dan de comer? 

En fin, lo que os digo, tanto por la salud, como por el sabor de las hechas en casa, "au revoir" a las Old El Paso, Mercadona y similires... Además a esto se le suma otro aliciente: son rápidas de hacer. Así es que con poco tiempo gran satisfacción. ¿Estáis ya convencidos?

Pues entonces es el momento de contaros la receta.

INGREDIENTES (para 4 unidades):
  • 60 grs. Harina Integral
  • 60 grs. Harina (la normal del súper)
  • 25 grs. Aceite
  • 60 grs. Agua
  • 2,4 grs. Sal


Mezclamos todos los ingredientes en un bol y los integramos. Sacamos del bol y en la encimera de la cocina amasamos hasta que nos quede todo bien homogéneo. No hace falta amasar más. Si vemos que se pega mucho añadimos algo más de harina. Hacemos una bola cubrimos con film y dejamos reposar una media hora. 

Enharinamos la encimera. Hacemos 4 bolas de unos 50 grs. Con un rodillo vamos estirando hasta dejarlas lo más finas posibles (se puede necesitar un poquito más de harina para que no se peguen al rodillo ni a la encimera).


Ponemos en el fuego la sartén y cuando esté bien caliente ponemos encima la tortita. Dejamos hacer 1 minuto (puede que las primeras tarden algo más hasta que la sartén no coja suficiente temperatura). En el momento que veamos que empieza a inflarse un poco y que por el lado que pega a la sartén cogen un poquito de color (alguna manchita más dorada) damos la vuelta y dejamos 30 segundos - 1 minuto por el otro lado. Repetir con las 4 bolitas. 


Rellenarlas de lo que más os guste.

domingo, 16 de octubre de 2016

Pan con Masa Madre de Ibán Yarza (World Bread Day 2016)


Hoy celebramos el Día Internacional del Pan. ¡Olé ahí!, un día dedicado al "alimento por excelencia", común a todas las civilizaciones, y que podemos encontrar en casi todos los hogares del mundo (salvo, por desgracia, en los de la gente que no tiene para comer). 

Día Mundial del Pan 2016 # wbd2016

Aunque ahora que lo pienso puede que me esté equivocando... En casi todos los hogares (por lo menos en España) podemos encontrar una masa fermentada a la velocidad de la luz, llena de aditivos, conservantes, blandísima el primer día y una piedra (o una goma) a partir del segundo, hecha con una harina super-hiper-mega refinada, "a la que llamamos pan". Algo que no tiene nada que ver con lo que es el PAN: una masa elaborada solo con 4 INGREDIENTES: harina, agua, levadura (masa madre o algún otro tipo de prefermento) y sal. Y por supuesto, otro gran ingrediente más "volátil": el TIEMPO. Es uno de los ingredientes principales de esta receta. Nada nos valen las prisas (salvo en algunas recetas) para hacer un buen pan. Y es que el tiempo de la fermentación es el que da SABOR a nuestro pan (aparte de una buena harina). Es curioso, pero nos hemos acostumbrado a este tipo de "pan" y cuando vemos uno de verdad pensamos que no está blandito, que tiene un color demasiado oscuro, que tiene un sabor fuerte... ¡Una pena! que la industria del pan nos haya dejado la idea de que "eso que venden" es pan.

Así es que me parece un día estupendo para que reflexionemos acerca de lo que comemos. Si en el alimento más básico y más "popular" hacemos estas barbaridades, qué no comeremos cuando compramos otra serie de productos más elaborados...

Y es esta sencillez (y a la vez esta complejidad) la que quiero mostraros en mi receta de hoy. Es un pan que hice tras asistir al curso que Ibán Yarza impartió en Granada. Una suerte y un honor poder aprender de alguien que sabe tanto de pan, y que lo sabe por ese amor que le tiene a este gran alimento. Gracias a Ibán miles de personas en España y latinoamérica han aprendido a hacer pan en sus casas, y a perderle el miedo. Proliferan las recetas de panes por las redes, los blogs, los foros, los grupos en Facebook... y me temo que mucha culpa de esto la tiene este gran autodidacta y a su vez comunicador. Os recomiendo ver algún vídeo suyo. Es impresionante la capacidad para meterte en la cocina que tiene este hombre. Y una cosa más, que lo sepáis: hacer vuestro propio pan en casa "está de moda".



Y si a alguno os pica el gusanillo pero todavía no os habéis animado, os recomiendo que empecéis con recetas simples: unas tortillas para hacer fajitas (creo que va a ser mi próxima receta en el blog), un pan sencillo (sin masa madre, os recomiendo empezar con levadura que es más fácil de manejar), algún pan de molde (tengo una receta pendiente que os va a sorprender...), un pan de pita, una pizza, unas cocas de Valldemossa, unas medias noches, un brioche (aquí ya estamos pasando de pan a bollería pero es que es tan fácil y rica...). Os aconsejaría empezar con panes sencillos, sin masa madre y dejar para más adelante las barras de pan, para mí son lo más complicado de trabajar. También os recomiendo ver los vídeos de Ibán Yarza cuando ha visitado el programa Robin Food, o los de Xavier Barriga para Las Recetas de MJ.

¡Ala, ahí tenéis material! 

Y ahora manos a la obra con la receta. En este caso sí voy a usar la masa madre. ¡Ole ahí!, después de deciros que hagáis pan con levadura os pongo uno hecho con masa madre. ¿Y por qué? Tengo mis motivos... Aparte de porque es la receta que hicimos en el curso, porque enriquece nuestro pan. El pan se llena de sabores, aromas... Cambia la consistencia del pan, mejora su conservación, hace al pan mucho más digestivo (la masa madre ya se encarga de empezar la digestión de nuestro pan). En resumen, un sinfín de factores que la convierten en un "enriquecedor de panes". Además, en el Día Mundial del Pan nos vamos a los orígenes (las levaduras comerciales son algo más moderno).

Por cierto, podéis ver el vídeo con un paso a paso espectacular de esta receta que hizo en el programa Robin Food. Con tanto material ya no tenéis excusa para no hacer unas cuantas hogazas ;-)

INGREDIENTES:
  • 200 grs. de Masa Madre (puede ser de centeno, integral o de cualquier harina e hidratada con el mismo peso de agua que de harina)
  • 500 grs. de Harina Panadera (si no tenéis sustituid por mitad de fuerza mitad repostera)
  • 290 grs. de Agua (aproximadamente)
  • 12 grs. de Sal (1 cucharadita de postre colmada)

Para la elaboración lo primero que tenemos que hacer es refrescar la Masa Madre (si la tenemos adormecida en la nevera darle 2 o 3 refrescos hasta que veamos que está bien activa). El último refresco (cuando ya esté lista) lo hacemos con la misma cantidad de masa madre de harina y de agua, o sea, 100 grs. Harina + 100 grs. Agua + 100 grs. de Masa Madre. Obtendremos 300 grs. Separamos 200 grs. para la receta y guardamos unos 100 grs. en la nevera para futuros panes.

Mezclamos la masa madre con la harina, la sal y casi toda el agua. Es importante guardar una poca porque dependiendo de la harina va a absorber más o menos agua. Si nos pasamos es más difícil rectificar y corregir con harina. Que vemos que queda seca: añadimos un poco más de agua. Debe quedar todo bien integrado, pero no vamos a amasar, vamos a dejar que "amase el reposo" por nosotros. Dejamos 20-30 minutos en un cuenco bien tapado. Cuando pase este tiempo veremos como ha cambiado la textura de la masa y será mucho más fácil de trabajar.

Podemos hacer el amasado de 2 formas:
  1. Amasando un buen rato hasta que la masa esté lista, brillante, sin grumos, elástica pero no pegajosa
  2. Haciendo 3 o 4 "series" en las que amasamos en pan unos 10 segundos y dejamos reposar 15 (tapado con un paño). Esta forma es la más sencilla y da el mismo resultado.
Hacemos una primera fermentación en bloque, para ello la depositamos en un bol y lo cubrimos muy bien para que no se reseque (una buena idea es dejarlo dentro del horno, apagado, por supuesto). Dejamos fermentar unas 3-4 horas. En este tiempo habrá ganado bastante volumen.

Pasado este tiempo vamos a formarlo: enharinamos la encimera de la cocina y con mucho cuidado depositamos el pan encima para que se le pegue un poquito de harina y no se pegue al poyo. Depositamos en otro lugar de la encimera (sin enharinar) por la parte que tiene harina. Sin manipularlo mucho para que no pierda las burbujitas que tiene hacemos un hatillo con la masa y boleamos un poquito para que coja tensión. Depositamos (con los pliegues para arriba) en un bol que habremos cubierto con un trapo bien espolvoreado de harina o en un banneton.

Tapamos y dejamos fermentar otras 3 horas. Habrá doblado el volumen  y lo veremos más consistente.

Precalentamos el horno a máxima temperatura (250ºC) y ponemos en la parte baja alguna bandeja apta para horno que tenga algo de profundidad. 

Cuando ya esté caliente depositamos el pan (dejando los pliegues hacia abajo) sobre una lámina de papel de hornear. Justo antes de meterlo cortamos con una cuchilla ("greñamos"), lo que le dará la forma característica al pan y lo hará crecer más fácilmente.

Introducimos en el horno a media altura a la vez que vertemos un vaso de agua en la bandeja del fondo. Horneamos:
  • 10 minutos a 250ºC con el vapor
  • Sacamos la bandeja con agua y bajamos la temperatura a 200º-210ºC unos 50 minutos más. Si vemos que la corteza se dora demasiado podemos cubrirla con papel de aluminio hasta el final de la cocción.
Sacamos del horno, esperamos que se enfríe (si podéis) y a disfrutar...

jueves, 6 de octubre de 2016

Bizcocho jugoso de Coco



Cucu, ¿hola?, ¿hay alguien por ahí? ¡Qué perdida que ando! Y es que llevo más de un año sin publicar, dedicada a mis peques, y por supuesto, en mis pocos ratitos libres a cocinar. 

Vamos a ver si puedo poner en marcha el blog de nuevo, y es que es un pellizquito que llevo dentro. Siempre me ha gustado la idea del blog. Cada uno tiene sus motivaciones, y la mía desde el principio ha sido tener en "la nube", en la red, o accesible desde cualquier sitio mis recetas de cocina. Y si a alguien le gusta algo de lo que hago decirle: "en mi blog tienes la receta". Y si veo una receta que me gusta pero a la que le haría alguna modificación, tenerla escrita bajo mi experiencia. Esa es la esencia del blog: tener recetas que de verdad me gusten accesibles para mi y para quien quiera cocinarlas. Si tengo que dejar de escribir una temporada por cualquier circunstancia, "no pasa nada". Si tengo una receta que me gusta mucho, pero la foto que he hecho no es demasiado bonita, "no pasa nada", la pongo en el blog y cuando tenga otra mejor la cambio. En fin, que quiero que este blog sea algo mío, adaptado a mis circunstancias y a mi nivel fotográfico, pero compartido con todo el que quiera leerlo.

Como los grandes chefs y como los cocineros que solo cocinan en casa pero que sienten una gran pasión por lo que hacen, durante la vida de este blog mi vida gastronómica se ha ido moviendo por distintas facetas. Empecé por los bizcochos, magdalenas y galletas clásicas, sencillas y populares. Me interesé por la gastronomía inglesa / estadounidense, plagada de azúcares y grasas, pero super-vistosa. Volví a los dulces más clásicos, de nuestra tierra, los de toda la vida. Y ahora ando descubriendo el mundo del pan y las masas en general. Y aunque sigo haciendo de todo es ahora esta cocina la que me tiene conquistada. Por ahora no publicaré mucho acerca de panes, pues estoy en fase de aprendizaje y no me veo lo suficientemente capacitada como para publicar fotos de hermosas hogazas, barras con perfectos greñados o pizzas con bordes que te dejen la boca abierta. De hecho, aunque hago masas sabrosas, el aspecto es algo que debo mejorar bastante (y eso es técnica). Pero espero dentro de algunos meses poder comunicaros todo lo que vaya aprendiendo de este tema, que para mí es claro que mejoraré no leyendo libros, sino con decenas y decenas de recetas y pruebas de pan hechas. 

Así es que por ahora sigo con mis recetas sencillas. La verdad es que los dulces con buttercream, glasas, fondant y demás no me atraen nada de nada. Es el SABOR lo que me conquista, no la apariencia. Y este tipo de dulces empalagan y engordan demasiado sin tener un sabor especialmente bueno. 

A todo esto se junta que hay que preparar la merienda de los niños del colegio. Y si llevan dulce, me niego a comprarles dulces industriales o incluso hechos en las panaderías de mi ciudad, que no me dan nada de confianza. Aquí las panaderías de toda la vida han desaparecido, dando lugar a panaderías "semi-industriales" que al final acaban haciendo bollería industrial pero de panadería. Y con lo que a mí me gusta hacer dulces... ¡Quita quita, que ya se los hago yo!.

Y tras este rollo voy con mi receta. Bueno, mía mía no es. La he tomado prestada del blog El Rincón de Mariposa. Hacía tiempo que buscaba una receta de bizcocho de coco, y es gracioso, pero veo muchos bizcochos de coco en grandes superficies y sin embargo no abundan las recetas de este tipo de dulce. Así es que tras buscar un poquito por Pinterest (¡qué vicio, esto del Pinterest!), elegí esta entre unas cuantas y la verdad, creo que no me equivoqué. Solo he cambiado un par de cosas de la receta, pero en esencia es igual. En mi familia ha encantado, de verdad, y sé que voy a repetirla bastantes veces. 

Si optáis por la opción de bañarlo un poquito en almíbar el bizcocho queda mucho más jugoso y además mejora con los días, pues se va humedeciendo en vez de resecarse. Pasados un par de días desde que lo "bañamos" está en su momento óptimo para comer. Aunque recién hecho tampoco tiene desperdicio... Os lo recomiendo.





INGREDIENTES (para un molde de 24 cm.):
  • 3 Huevos
  • 150 grs. de Azúcar (en la receta original 200 grs.)
  • 50 grs. de Aceite de Oliva
  • 50 grs. de Aceite de Coco (si no tenéis, que es lo más normal, poned de Girasol AOVE)
  • 170 grs. de Harina
  • 2 Yogures Naturales o de Coco
  • 125 grs. de Coco rallado
  • 1 sobre de Levadura (tipo Royal)
  • 1 pizca de Sal

Para el baño de almíbar (opcional):
  • Azúcar
  • Misma cantidad de Agua
  • Coco rallado (para espolvorear)


Podemos empezar de 2 formas diferentes. El resultado es igual de bueno: 
  • Opción 1: Con una batidora de varillas montar las Claras a punto de nieve con la Sal y reservar. Limpiar y secar muy bien las varillas. Montar también las Yemas con el Azúcar hasta que blanqueen.
  • Opción 2: Montar los Huevos con el Azúcar y al final añadirle la Sal (así lo hice yo, pues es más rápido y ensucias menos cacharros).

Añadimos el Yogur, el Aceite y el Coco (a las Yemas batidas o a los Huevos montados en su caso) y movemos muy suavemente para no bajar la mezcla.

Incorporamos la Harina tamizada con la Levadura y mezclamos con una espátula con movimientos envolventes. Si hemos optado por la Opción 1 es el momento de añadir las Claras montadas e incorporar con mucho cuidado de la misma forma que hemos hecho con la harina.

Precalentamos el horno a 180º C. Introducimos el bizcocho y horneamos durante unos 30 minutos (pueden ser más). Como siempre os digo, a mitad de la cocción id mirando, y si veis que se dora demasiado por arriba pero no está hecho por dentro aún, tapadlo con papel aluminio o una lámina de teflón y dejadla encima hasta el momento de sacar del horno.

Para realizar el baño de Almíbar ponemos en un cazo la misma cantidad de Agua y de Azúcar. Calentamos y llevamos a ebullición hasta que veamos que los granitos de azúcar desaparecen y queda todo bien integrado. No hace falta hervir más. Cortamos el fuego y dejamos templar un poco. Con una cuchara, o si tenemos buen pulso desde el cazo directamente (necesitamos mojarlo con un hilo de almíbar), vamos humedeciendo el bizcocho. No hace falta empaparlo demasiado sino solo añadir una cantidad de almíbar suficiente para que quede más jugoso por dentro. También nos servirá para que el coco quede mejor adherido.

Esperamos 3-4 minutos y espolvoreamos con Coco rallado al gusto.

* Si veis la foto observaréis que el coco no se ve blanco blanco, pues el almíbar le da este color. Si queréis que se quede blanco tenéis dos opciones: no hacer el baño de almíbar o añadirlo justo antes de "echar la foto" o servirlo.

martes, 29 de septiembre de 2015

Pastéis de Belém (Pasteles de Belém)



Nunca he estado en Lisboa, nunca he probado los Pasteles de Belém (bueno, sí los he probado pero hace mucho y no me acuerdo de cual es su sabor). ¡Pero tienen tanta fama!, y los ingredientes son tan... de toda la vida, que el otro día pensé que ya tocaba. 

Así es que hoy os traigo esta receta que TENÍA que poner obligatoriamente. ¿Que por qué? Por el exitazo que tuvo en su degustación, no os podéis hacer una idea. Mi padre ya me ha encargado "3 docenas" para llevarlos a casa de mis tíos y en casa me han dicho que a ver cuándo repetimos. Se sorteaban los poquitos que sobraron... ¿Qué más puedo deciros? ¡Ah, sí!, que calculéis que cada comensal va a repetir, o sea, que hagáis doble cantidad de los invitados que tengáis en casa.

Y además deciros muchas cosas buenas a su favor: se hacen bastante rápido, son muy fáciles, ingredientes sencillos y resultado espectacular.

En cuanto a la receta la encontré en El Zurrón de los Postres, un blog que me encanta y que tiene unas recetas que no defraudan nunca. 

Qué, ¿os animáis a hacerlos?




INGREDIENTES (para unas 14 unidades):
  • 350 grs. de Masa de Hojaldre cuadrada o rectangular*
  • 100 ml. de Agua
  • 100 grs. de Azúcar
  • Corteza de 1 Limón
  • Un Palito de Canela
  • 200 ml. de Nata líquida
  • 2 Yemas
  • 1 Huevo
  • 100 ml. de Leche
  • 30 grs. de Maicena
  • Mantequilla, para pintar el molde metálico.
  • Azúcar Glas
  • Canela en polvo 
* Dependiendo de la forma que tenga la base de Hojaldre que compremos el peso será distinto, por eso se pone una medida aproximada de peso y no de unidades de hojaldre. Unos 25 grs. de hojaldre por pastel.


Lo primero que haremos será preparar el almíbar para que se vaya enfriando mientras hacemos el resto de la receta. Para ello vertemos en un cazo el Agua, Azúcar, Canela y la piel del Limón. Llevamos a ebullición y dejamos hervir 5 minutos. Retiramos del fuego y dejamos enfriar.

Pintamos con mantequilla o aceite suave un molde de muffins (de esos metálicos en los que caben 12 unidades). Si no tenemos este tipo de molde podemos usar moldes de magdalenas de silicona (éstos no hay que engrasarlos), aunque quedarán con las hendiduras características y algo menos crujientes, por lo que esta opción me gusta menos.

Lo siguiente que haremos será preparar el hojaldre. Para ello enrollamos la plancha por el borde ancho. Necesitamos un rosco que iremos cortando. Para que os hagáis una idea visual: una barra de pan de la que iremos cortando rebanadas. ¿El grosor de las "rebanadas"? Pues eso dependerá de la forma que tenga vuestra plancha de hojaldre. Es decir, si es cuadrada y pequeña al enrollarla saldrán trozos muy pequeños por lo que debemos aumentar el grosor. También podemos poner los dos cuadrados uno al lado del otro y hacer un rectángulo más grande uniéndolos, y a partir de ahí enrollar y cortar. El tema es que una vez que cortéis esas rebanadas debemos ponerlas en la mesa tumbadas (que veamos la espiral) y con un plato "espachurrarlas" hasta que quede una oblea fina del tamaño de unos 10-12 cm. de diámetro. Si para esta medida la masa queda excesivamente fina hacer rodajas/rebanadas más anchas. Yo las pesé y para cada pastel necesité unos 25 grs. de masa. Por si queréis hacer un cálculo.

Precalentamos el horno a 210ºC.

Una vez tenemos las obleas preparadas las depositamos dentro de los moldes y con cuidado le vamos dando la forma intentando que sean lo más altas posibles para que se puedan rellenar bien. 

Para este momento nuestro almíbar ya se habrá templado. Continuamos entonces con el resto del relleno. Mezclamos la Nata, las Yemas y el Huevo y batimos bien (con una batidora es lo más rápido y eficiente para que la clara quede bien batida y sin hebras). Añadimos el Almíbar.

En otro cazo mezclamos la Maizena con algo más de la mitad de la Leche. Batimos de nuevo con la batidora para agilizar. Calentamos el resto de la Leche y se lo añadimos. Colamos esto con un colador uniendo a la mezcla de Almíbar y Huevos. Tendremos un relleno bastante líquido. No os preocupéis, la Maizena y los huevos harán que se cuaje perfectamente en el horno. 

Vertemos la mezcla de líquidos sobre las cestitas de hojaldre rellenando todo lo que podamos pero con cuidado de que el líquido no se salga.

Horneamos (a 210ºC) durante unos 20 minutos en la parte central del horno. El punto será cuando el relleno empiece a dorarse / tostarse, pero sin esperar a que se queme.

Se sirven templados-calientes espolvoreados generosamente con azúcar glas y una poquita canela.

Aunque la explicación os parezca un poco larga el proceso es muy sencillo. Que esto no os quite las ganas, es que me gusta explicar las cosas bien.

¡Vais a repetir seguro!

domingo, 20 de septiembre de 2015

Lemon Curd Pound Cake (Bizcocho alargado de Lemon Curd)



Ayer hablando con mi hermana comentábamos lo parados que teníamos nuestros respectivos blogs de cocina, y llegábamos a la conclusión que tan poco tiempo que teníamos preferíamos dedicarlo a cocinar que a publicar. En estos meses con los dos peques mi tiempo libre se ha reducido a una fracción del 1% del total. Y es que cuando tengo ese poquito no puedo evitarlo, me pica el gusanillo y siempre hay alguna receta pendiente que quiero probar. Pero hoy ya tocaba contaros alguna de ellas. Y qué receta...

¡Lo que me gusta el Lemon Curd!, y ¡lo que me gustan los bizcochos alargados! Bueno, es que cuando hablamos de dulces con lo golosa que soy pongo pocas pegas. Pero un bizcocho con sabor a limón, umm...

Siempre que hago la Tarta de Queso y Lemon Curd (la favorita de mi hija Raquel) me sobra otro tanto de este suculento producto. ¡Y cuántas posibilidades para darle salida!: galletas, bizcochos, helado, muffins, tartas... ¡Y porque no me lo como a cucharadas!, (que también está rico). En fin, que como tanto me gustó la receta del Cake Marmol de Dorie Greenspan, pensé en una variante sabor limón. Y me alegro, me alegro mucho, porque está buenísimo. Un sabor muy suave pero con el contrapunto de la acidez del limón lo hace muy especial.

Otra cosa, a ver los entendidos en repostería en inglés, que necesito que alguien me aclare. Cada vez que hago un bizcocho en molde rectangular alargado me entra la duda. ¿Cómo se llaman?, ¿cake, loaf cake, pound cake? Que no puedo ni ponerle nombre a la receta, ¡vaya lío! No sé qué diferencia hay entre los tres. Me falta culturilla anglosajona. Y sería estupendo darle su correspondiente nombre a cada bizcocho. ¿Me ayudáis?

Bueno, pues como últimamente tengo poco tiempo, voy directa al grano. Seguro que estáis deseando ver cómo se hace este bizcocho-loaf-pound tan delicioso. ¡Ahí va!




INGREDIENTES (para un molde de 25 cm. de largo):
  • 200 grs. de Harina
  • 1 1/4 cucharadita de Levadura
  • 1/2 cucharadita de Sal
  • 175 grs. de Mantequilla
  • 200 grs. de Azúcar
  • Huevos
  • 75 grs. de Leche
  • Zumo de 1 y 1/2 Limón
  • Ralladura de 2 Limones
  • 150 grs. de Lemon Curd
Para el glaseado:
  • 50 grs. de Azúcar Glas
  • 2-3 cucharadas de Zumo de Limón

Precalentamos el horno a 165ºC. Engrasamos el molde y añadimos un poquito de harina (si usáis como yo uno de silicona no hace falta).

Mezclamos las harina, la levadura y la sal.

Con la KitchenAid o una batidora de varillas batimos la mantequilla, que debe estar a temperatura ambiente a velocidad media durante unos 3 minutos, hasta que quede cremosa. Añadimos el azúcar y la ralladura de limón y batimos un par de minutos más. Si no tenéis KitchenAid y utilizáis una batidora de varillas deberéis poner un poquito más de tiempo. Ahora iremos añadiendo los huevos de uno en uno, es decir, hasta que no se haya integrado cada uno de ellos con la mantequilla no añadiremos el siguiente. Reducimos la velocidad de la máquina y añadimos 1/3 de la harina. Mezclamos bien. Añadimos la leche. Mezclamos. Otro tercio de la harina. Mezclamos. El zumo de limón. Mezclamos y por último lo que queda de harina. Es decir, harina-leche-harina-zumo-harina.

Para "montar" el bizcocho vamos poniendo en el molde un poco de masa (que cubra el fondo) y repartimos el lemon curd a nuestro gusto. Es decir, un poco de masa, un poco de Lemon Curd. Otro poco de masa, otro poco de Lemon Curd... Terminando con masa

Horneamos a 165ºC unos 45 minutos. En las instrucciones originales dicen 1 hora y 20 o 30 minutos, pero yo con 45 minutos tuve más que suficiente. Controlad con una brocheta que el pastel esté hecho y lo sacáis cuando al pincharlo salga limpio.

Sacar del horno, Dejar unos 15 minutos y desmoldar.

Para el glaseado mezclamos con unas varillas el zumo de limón y el azúcar glas y removemos bien. Con una cuchara vamos haciendo hilos por encima para adornar.

jueves, 23 de abril de 2015

Pestiños o Gusanillos, Empanadillas de mi abuela y Mona 2015



Hoy traigo una multi-entrada. Una receta típica de Semana Santa. Pero ya me conocéis..., al contrario que las grandes blogueras yo las recetas en vez de ponerlas antes para que podáis probarlas, las pongo cuando ha pasado un mes del evento..., ¡cuando encuentro un rato!.

Y no solo es que "cuelgue" esta receta con retraso, es que también está hecha después de las fiestas. Pasó la Semana Santa y no encontré un hueco para dedicar a la cocina. Pero como ya se me había antojado, en el momento en el que encontré un ratito (madrugón domingo por la mañana) la "materialicé", y ¡qué ricos estaban!...  

Entrando en materia os cuento algo de esta receta. Los pestiños son unos dulces muy conocidos por elaborarse en Semana Santa, aunque al igual que en muchas otras comidas, en cada lugar se cocinan de una u otra forma. Aquí, en Jaén, también se les llaman "gusanillos" y son algo distintos de los que quizás estéis acostumbrados a ver en fotos, bañados en almíbar o con miel. Aquí, o al menos en mi casa, se les da forma de distinta manera y una vez fritos se "emborrizan" en azúcar y canela. ¡Madre mía!, como ya hace unos días que los comí, me están volviendo a entrar ganas de unos poquitos, jeje. El secreto para que estén ricos ricos es que la masa sea muuuuy finita, cuanto más mejor. Eso lo conseguimos con el rodillo y un pelín de maña. Así obtenemos unos gusanillos que no empachan nada. Si hacemos la masa menos fina resultarán más pesados.

Como veis la entrada hace referencia a las empanadillas de carne. Con esta misma masa podemos hacerlas. Es más, como con muy poquito masa obtenemos muchos pestiños, siempre suelo guardar una poquita para hacer empanadillas, aunque si solo queremos hacer estas últimas recomiendo prescindir del anís y cambiarlo por vino blanco. Es una masa muy atípica, distinta de las empanadillas que solemos tomar, con mucho sabor, con mucha fuerza, pero a mi me recuerdan a mi abuela, y por eso, en mi caso sí tienen un sabor muy familiar.




Os dejo con la receta. Sin que sirva de precedente (que soy muy perezosa para esto) os pongo un "paso a paso" para que veáis todo el proceso:


PESTIÑOS Y BASE PARA LAS EMPANADILLAS

INGREDIENTES:
  • 190 ml. de Aceite de Oliva Virgen Extra (más el que usemos para freír)
  • 1/2 cucharadita de Matalauva
  • La corteza de 1/2 Limón
  • 250 ml. de Vino Blanco (o 200 ml. de Vino Blanco y 50 ml. de Anís)
  • 750 grs. de Harina (aproximadamente)
  • 1 sobre de Levadura Royal
  • Sal (unos 8 gramos creo)
  • 1 vaso de Azúcar
  • 1 cucharadita de Canela en polvo
Lo primero que haremos será aromatizar y freír el aceite. Para ello calentamos en una sartén a fuego medio-alto (en mi vitrocerámica en el 6) el aceite junto con la cáscara de medio limón y la matalauva. Cortamos cuando veamos que la cáscara de limón se "retuerce" y se empieza a dorar. Colamos el aceite y dejamos que se enfríe un poco. Añadimos el vino blanco y el anís, en su caso.




Mezclamos la harina con la levadura y la sal y agregamos a la mezcla de aceite y vino. Amasamos hasta que todo quede bien integrado. Debemos obtener una masa elástica, que al estirar con el rodillo los bordes queden redondeados, sin picos. Se pegará al rodillo pero a la vez será fácil de despegar, ya que tiene bastante grasa. Si salen picos es que le falta hidratación (vino). Si se rompe al estirarla es que falta harina. Una vez que la tengamos dejamos reposar una hora

Hacemos porciones redondas, del tamaño de una bola de chicle. Estiramos con el rodillo hasta que queden lo más finas que podamos. Es importante conseguir que todos los pestiños queden del mismo grosor y que éste sea finito. Si alguno queda más grueso al freír con el aceite tan caliente puede quedar la masa cruda por dentro. Con cuidado las despegamos del rodillo y plegamos como en la foto. 




Vamos reservando en la encimera de la cocina. Como se fríen casi instantáneamente es recomendable dar la forma a todos y una vez formados freír. 




Ponemos un poco más de un dedo de Aceite a calentar en la sartén (a unos 180ºC). Depositamos los gusanillos en la sartén y vamos dando la vuelta conforme empiecen a dorarse. En mi caso, cuando termino de poner el último voy dando la vuelta al primero. Es un proceso bastante rápido, sin tiempos muertos. Cuando estén dorados sacamos y escurrimos sobre papel de cocina para que absorba el exceso de grasa.




En un bol mezclamos el azúcar con la canela. Rebozamos los pestiños con esta mezcla y listos para servir.





EMPANADILLAS

Para hacer las empanadillas seguimos los mismos pasos que para la elaboración de la masa de los gusanillos. Estiramos y recortamos con algún objeto circular.

Opción salada: Empanadillas de Carne
Rellenamos con un sofrito que habremos elaborado con Carne picada de cerdo, Vino Blanco, Aceite y Sal y al que añadimos un poco de Tomate Frito (preferentemente casero). Mojamos los bordes de las empanadillas con agua y cerramos. Con un tenedor sellamos los bordes. Freímos a fuego fuerte. Escurrimos el exceso de aceite y servimos.


Opción Dulce: Empanadillas de Cabello de Ángel
Para los más golosos también tenemos la opción dulce (ésta también la hacía mi abuela); Rellenamos de Cabello de ángel y bañamos en Azúcar una vez fritas y escurridas.



MONA DE PASCUA

Y como postre (del postre) os pongo también la foto de la Mona de Pascua 2015: Bizcocho de yogur bañado con almíbar de Cointreau, relleno de nata montada y con cobertura de chocolate con leche. Pollitos, huevecitos y demás adornos del Aldi. Ya os contaré que he hecho con lo que me ha sobrado... Espero que sea la próxima entrada y no tengáis que leerla en verano, jeje.