jueves, 19 de febrero de 2015

Alfajores de Maicena




Esta noche Enrique ha dormido 6 horas seguidas sin decir "esta boquita es mía", así es que me he levantado con las pilas puestas y deseando añadir una nueva receta al blog. Y es que llevo un par de semanas que cocino mucho. Estar en casa de continuo, aun con el trabajo que dan los peques, te deja algunos huecos para ir preparando alguna que otra cosilla. También el hecho de desayunar aquí todos los días motiva a hacer algún desayuno rico rico y así no tener que recurrir a bollería comercial o a cualquier otro "engorde" que no sea casero: "si vamos a echarle calorías al cuerpo, por lo menos que sean de confianza". 

Y como en otras recetas mi "inspiración" es abrir el armario despensero y decir: "uy, ésto hay que gastarlo". Y en este caso ocurrió al ver 3 cajas de Maizena ("yo no sé cómo han llegado aquí"), unido al deseo que tengo desde hace años de preparar unos alfajores argentinos, que he probado en alguna ocasión y me han encantado. Son unas galletas muy especiales, con un sabor muy diferente. Destaca la suavidad del alfajor por la Maizena (que cosa más fina al paladar, ¡por Dios!), y la mezcla de sabores del dulce de leche y el coco. Es una combinación deliciosa y no sé por qué tienen un sabor muy casero, distinto a las galletas comerciales. Ya tengo en mente hacer para la próxima los del tipo "Havanna", cubiertos de chocolate...: perdición total.

Pero bueno, empecemos por los básicos. De verdad que me han encantado y la receta que he encontrado (y la que más me ha convencido de un montón que he "estudiado") creo que se ajusta mucho al sabor que recordaba de este dulce: ni le pondría ni le quitaría nada. ¡Son espectaculares!

INGREDIENTES (para unos 25 alfajores, 50 galletas):

  • 150 grs. de Mantequilla a temperatura ambiente
  • 100 grs. de Azúcar
  • 4 Yemas de Huevo
  • 250 grs. de Maizena
  • 100 grs. de Harina
  • 2 cucharadas de Coñac
  • 1 cucharadita de Levadura
  • La ralladura de un Limón
  • 1/2 cucharadita de Sal
  • 1 bote de Dulce de Leche
  • Coco rallado

Tamizamos la harina, la Maizena, la levadura y la sal. Reservamos.

Batimos la mantequilla con el azúcar unos minutos hasta que quede cremosa y en pomada. Vamos añadiendo las yemas una a una de la siguiente manera: añadimos la yema, batimos hasta que quede bien integrada y así hasta terminar con las 4. Añadimos la ralladura del limón y el coñac e integramos.

Vamos añadiendo la mezcla de harina poco a poco, como en 3 veces: añadimos harina y con una lengua integramos envolviendo la mezcla, sin batir ni mezclando de forma brusca. Así hasta que terminemos con toda la harina. Envolvemos la masa en papel film e introducimos en la nevera sobre unos 30 minutos (si tenéis más prisa podéis hacer una plancha con la masa, envolverla en film y al congelador unos 10-15 minutos).

Precalentamos el horno a 180º C.

Para darles forma debemos preparar antes "la infraestructura". Para mí lo más cómodo es pegar con un poco de aceite papel film a la encimera de la cocina, es decir, "forrarla" con el plástico. Sobre ella estiramos la masa poniendo encima de la misma otro trozo de papel film y estirando con el rodillo por encima. Nos debe quedar de un grosor de unos 4-5 mm. Con un cortador redondo de 5 cm. de diámetro vamos cortando galletas. Repetimos la operación hasta terminar con la masa. 

Introducimos en la parte de enmedio del horno, sobre un papel de cocina, y horneamos sobre  unos 12 minutos. Nos parecerá que las galletas están crudas porque siguen blanquitas pero habrán perdido el aspecto de crudas, pero si las miramos por debajo veremos que están un pelín doradas

Dejamos enfriar. Rellenamos con dulce de leche de forma generosa. Si podemos dejamos reposar hasta la mañana siguiente para que el dulce de leche se asiente. Con la parte de atrás de una cuchara o un pincel pintamos los bordes del alfajor con dulce de leche y pasamos los laterales con coco rallado.

Mi hija probó a rellenarlas de Nutella y también estaban bueníiiisimas, aunque no sean auténticos alfajores...



martes, 10 de febrero de 2015

Cheesecake de Fresas y Oreo y... Enrique




Últimamente cada vez que pongo una entrada tengo que pediros disculpas por el tiempo entre una y otra. Se va volviendo una costumbre... Y es que cada vez ando más liada. Aunque esta vez el motivo es de peso... Bueno mucho peso no, solo 2,650 kilitos y se llama Enrique.

Enrique es mi tercer hijo. Abrió los ojitos el 4 de enero y es la cosa más bonita del mundo. Aunque ya cuento con la experiencia de dos hijos mayores no deja de caerseme la baba cada vez que lo miro, lo cojo en brazos o le doy de mamar... Es la ternura hecha bebé. 

Como os podréis imaginar no es que tenga mucho tiempo para dedicarle a la cocina, y por tanto al blog menos aun. Pero precisamente por eso, siempre que me deja un ratito libre me meto en la cocina a dar salida a alguna de esos cientos de recetas que tengo en mis tableros de Pinterest y que estoy deseando hacer.

Y en esta ocasión estamos hablando de una tarta muy especial... ¡La tarta de mi 40 cumpleaños! Sí, sí, ¡40!. Aunque me veáis tan joven y lozana en la foto de portada (en esa tenía 5 años menos) acabo de cumplir la temida cifra. Y ocasión tan especial requiere una tarta a la altura. Elegida por mi hija al decirle que me gustaban las tartas de queso, de chocolate y de frutas. Esta receta del blog de Barbara Bakes combina todos esos ingredientes y el resultado es... ¡¡Increible!! Entra directamente en el Top 5 de mis tartas favoritas. El conjunto de las 3 capas es... ¡delicioso! Destaco la cremosidad de la capa de queso y el delicioso sabor del sirope de fresa con la que la "regamos". Y lo digo en plural porque fue un trabajo en pareja: en este caso Fernando y yo colaboramos para hacer estar exquisita receta. 

Estamos en temporada de fresas... ¡no la dejéis para el año que viene!


INGREDIENTES (para un molde de 23 cm., y entre paréntesis para un molde de 26 cm.)

Para la Base:

  • 2 (3) paquetes de Galletas Oreo (sin la crema del centro, una pena, pero no la vamos a usar...)
  • 55 (70) grs. de Mantequilla derretida
  • 2 (3) cucharadas de Azúcar
Para el Cheesecake:
  • 900 (1200) grs. de Queso de untar (tipo Philadelphia) a temperatura ambiente
  • 350 (450) grs. Azúcar
  • 3 (4) cucharadas de Harina
  • 1/4 (1/4) cucharadita de Sal
  • 4 (6) Huevos grandes
  • 2 (2) Yemas
  • 1 y 1/2 cucharaditas de Extracto de Vainilla o un sobre de Azúcar Vainillado
  • 60 (75) grs. Nata
Para la capa de Fresas:
  • 1 taza (1 tazón) de Fresas congeladas (descongelarlas para la receta)
  • 1 (1,5) kg. de Fresones
  • 3 (4) cucharadas de Agua
  • 2 (3) cucharadas de Azúcar
  • 1 (1,5) cucharadita de Maizena

Precalentamos el horno a 160º C. Introducimos en el horno algún cacharro, fuente... con agua, en la que poder poner al baño maría posteriormente el molde que vayamos a usar. Tenemos que asegurarnos que el molde que usemos para nuestro cheesecake no va a dejar pasar el agua, pues se nos mojaría la tarta. En mi caso no tenía ninguno y lo hornee con una bandeja en el fondo del horno con agua para que diera humedad, pero sin  poner al baño maría mi tarta.

Trituramos las galletas Oreo con la Thermomix o en su defecto introduciendo las galletas en una bolsa con cierre y "machacando" con un rodillo de cocina o cualquier otro utensilio que nos pueda servir. Añadimos la mantequilla derretida y el azúcar. Engrasamos las paredes del molde e introducimos la mezcla anterior en la base. Presionamos bien para que quede firme y bien asentado.

En un bol grande batimos el queso de untar, el azúcar, la harina y la sal hasta que quede una mezcla cremosa. Si usamos un robot lo pondremos a velocidad lenta. Añadimos uno a uno los huevos y las yemas, no añadiendo otro hasta que el anterior no quede bien integrado. Agregamos la vainilla y la nata.

Introducimos la mezcla en el molde y horneamos al baño maría a la misma temperatura (160ºC) durante unos 70-80 minutos. Debemos pinchar con un palito para ver que el centro no quede crudo. No os preocupéis si quedan marcas al pinchar o si al hornear nos salen grietas, pues con la capa de fresas quedará todo tapado. Una vez apagado el horno dejamos dentro con la puerta entornada unos 10 minutos más para que no se nos enfríe muy deprisa. Después sacamos y dejamos reposar otros 10 minutos antes de desmoldar. Dejamos enfriar y cuando haya perdido el calor la tapamos con film y la enfriamos en la nevera al menos 3 horas, aunque de un día para otro gana muchísimo.

Para hacer el sirope de fresa batimos muy bien las fresas descongeladas con las 3 cucharadas de agua. Pasamos por un colador para quitar las pepitas y que nos quede un puré fino. En un bol aparte mezclamos bien la Maizena y el azúcar. Añadimos al puré de fresas y cocinamos a fuego medio hasta que la Maizena haga su efecto y espese la mezcla. Enfriamos la mezcla y pasamos a un biberón.

Emplatamos la tarta antes de decorar. 

Quitamos los rabitos a los fresones cortando con un cuchillo para dejarlos planos por la base y que no se nos caigan al ponerlos sobre la tarta. Cubrimos con ellos bien todo el cheesecake y regamos con el sirope de fresa justo antes de servir.

martes, 30 de septiembre de 2014

Loaf Cake "Marmol" (Dorie Greenspan)



Tras mucho tiempo perdida vuelvo a publicar en el blog. Cada vez me pasa más ésto: me pierdo y reaparezco a los pocos (o muchos) meses. Y esto es consecuencia de lo metódica que soy, aparte del poco tiempo que tengo, claro. Metódica para hacer algo en condiciones: ¡habré cocinado durante estos meses!, pero si no tengo una foto medio en condiciones o no me satisface el resultado no publico. Metódica porque necesito toda la tranquilidad del mundo para escribir: me pasa con todo, si no estoy relajada y con muuucho tiempo no me pongo. En fin, que después de confesaros alguno de mis defectillos y explicaros los porqués de mis ausencias cojo "lápiz y papel" para una receta que merece y mucho la pena. Es más, cuando probé este bizcocho pensé: "Está tan rico que no puede quedarse en el tintero, esta receta hay que compartirla. Tengo que ponerme con el blog ya"

Ya tengo otro plum-cake marmoleado en el blog, y estaba muy bueno, pero es que éste..., este está mucho mejor. Para mí el plum-cake definitivo. No quiero seguir buscando porque me parece perfecto (igual me pasa con otras recetas, como la New York Cheesecake, el bizcocho de chocolate de la tarta Guinness, la leche frita o el Lemon Curd, en las que a pesar de ver mil alternativas más no las hago porque ésta ya me parece simplemente perfecta). Es jugoso, con el sabor que quería encontrar y se conserva estupendamente durante varios días. No tiene ingredientes complicados y el resultado es genial. En el mismo libro dan las instrucciones para hacer distintas variantes de un plum-cake usando como base esta receta: os aseguro que las haré.

No sé si conocéis el libro de Dorie Greenspan "Baking: from my home to yours". Es un libro genial, con unas recetas estupendas y que también tiene su historia... Una bloguera recibió este libro como regalo de Navidad y se propuso hacer una receta del mismo por semana hasta completar el libro. Como no se fiaba de su perseverancia lo propuso como un reto en su blog "Tuesday with Dorie", para que los blogueros que quisieran hicieran la misma receta a la vez que ella. Tuvo un gran éxito y cientos de blogs (algunos de ellos blogs estupendos) siguieron este reto durante 4 años, tiempo que tardaron en hacer todas las recetas del libro. Os lo recomiendo 100%, no hay críticas malas sobre él. 

Y después de tanto preámbulo os pongo la receta, espero que la hagáis y que os guste tanto como a mi.

INGREDIENTES (para un molde rectangular de 25 cm. de largo)
  • 200 grs. de Harina
  • 1 1/4 cucharadita de Levadura
  • 1/2 cucharadita de Sal
  • 175 grs. de Mantequilla
  • 200 grs. de Azúcar
  • 4 Huevos
  • 1/2 cucharadita de Esencia de Vainilla o un sobre de Azúcar vainillado
  • 125 grs. de Leche
  • 115 grs. de Chocolate de cobertura

Precalentamos el horno a 165ºC. Engrasamos el molde de plum-cake y añadimos un poquito de harina (si usáis como yo uno de silicona no hace falta).

Mezclamos las harina, la levadura y la sal.

Con la KitchenAid o una batidora de varillas batimos la mantequilla, que debe estar a temperatura ambiente a velocidad media durante unos 3 minutos, hasta que quede cremosa. Añadimos el azúcar (y el azúcar vainillado si no usamos la esencia) y batimos un par de minutos más. Si no tenéis KitchenAid y utilizáis una batidora de varillas deberéis poner un poquito más de tiempo. Ahora iremos añadiendo los huevos de uno en uno, es decir, hasta que no se haya integrado cada uno de ellos con la mantequilla no añadiremos el siguiente. Añadimos la esencia de vainilla y mezclamos bien. Reducimos la velocidad de la máquina y añadimos la harina en 3 veces y la leche en 2, mezclando bien cada vez que añadimos cada uno de los ingredientes. Es decir, harina-leche-harina-leche-harina.

Ahora vamos a dividir la masa en dos porciones del mismo tamaño. Derretimos la cobertura de chocolate en el microondas o al baño maría y dejamos enfriar un poquito. Añadimos a la mitad de la masa que habíamos separado y mezclamos bien.

Para conseguir el efecto marmolado vamos alternando capas de masa "blanca" y de chocolate. En mi caso fue blanca-chocolate-blanca. Pero podemos ir poniendo a trocitos, o menos cantidades en más veces y conseguiremos un efecto más chulo. Una vez en el molde cogemos un cuchillo y hacemos un zig-zag sobre la masa unas cuantas veces, para que la masa se desplace dentro del mismo y darle este efecto.

Horneamos a 165ºC unos 45 minutos. En las instrucciones originales dicen 1 hora y 20 o 30 minutos, pero yo con 45 minutos tuve más que suficiente. Controlad con una brocheta que el pastel esté hecho y lo sacáis cuando al pincharlo salga limpio.

Sacar del horno, Dejar unos 15 minutos y desmoldar. Os aseguro que es exquisito.

jueves, 20 de febrero de 2014

Pan de Molde - Pain de Mie



¡Ay el mundo del pan! Me tiene loca. Venga a ver recetas y todas las quiero hacer. La única pega es que por temas de línea tenemos la muletilla de "no como pan que engorda". No como pan, no, pero tengo un blog de cocina lleno de recetas dulces e hipercalóricas que "la flipas". Eso sí, caseras caseras. 

Las contradicciones de la vida y de las dietas: sacarina para el zumo de naranja..., pero con unas galletitas para acompañar; filetito a la plancha para comer..., pero cuando termino, oye, que tengo ganas de un cuadrito (o dos) de chocolate; pan integral en el desayuno..., pero con unas rodajas de salchichón; ensalada a diario para comida y cena..., pero con un dedo de aceite de oliva virgen extra que le da un gusto muy bueno... Estas son algunas de mis contradicciones. Así es que, pensándolo mejor, ¡que viva el pan! Que me encanta hacerlo y a toda la familia comerlo. Y si acaso le ponemos un poquito de pavo y lechuga y así compensamos, y que vivan estas contradicciones que le dan su puntito a la vida.

Y ahora me centro en la receta, que me ha encantado. Quería hacer pan de molde, para mis desayunos en la oficina, y como era la primera vez había que elegir una receta con la que ir "A LO SEGURO". Entonces no hay duda: Ibán Yarza, el panarra más dicharachero. Con él da gusto probar cualquier receta, todo parece fácil y todo es delicioso. La receta es de "El foro del Pan", un foro muy bien estructurado en el que aprendes mucho no, TODO del mundo del pan. Con muy poco trabajo obtuve un pan de molde muuuuy bueno. Si le quitas la corteza parece pan de los comprados (la corteza no es tan tierna como las de los panes comerciales, aunque tampoco es dura). De verdad que pienso repetir, eso sí, ahora versión integral o multicereales. Ya la veréis por aquí. 

Os recomiendo este pan: requiere poco trabajo, poca destreza, no demasiado tiempo (15 minutillos de amasado como mucho) y el resultado de verdad es genial. Ha durado solo un par de días en casa. Y conservantes: cero patatero. Eso sí, cada día va perdiendo "ternura", por lo que recomiendo congelarlo a rebanadas si no vais a gastarlo en un par de días.




INGREDIENTES (para un molde de 26 cm.):
  • 420 grs. de Harina Panadera o de Fuerza
  • 168 grs. de Agua
  • 84 grs. de Leche
  • 21 grs. de Azúcar
  • 8 grs. de Sal
  • 8 grs. de Levadura seca de panadero
  • 41 grs. de Mantequilla 

Mezclamos todos los ingredientes a excepción de la mantequilla y amasamos unos 5 minutos. Yo suelo dar un primer amasado con mi Kitchen Aid (para evitarme el momento "lo que se pega esto") y cuando está todo bien mezclado voy amasando a mano, que es un placer..., cuando no se pega.

Incorporamos la mantequilla a temperatura ambiente en el centro de la masa hecha trocitos y envolvemos con la masa. Amasamos unos 10 minutos hasta que se incorpore por completo a la masa y se integre con los ingredientes que ya estaban amasados. Debe quedar una masa lisa y brillante.

Introducimos en un bol enharinado, tapamos con un paño de cocina y dejamos levar hata que doble su volumen: en sitios cálidos bastará una hora y en pisos "de no ir en manga corta", como el mío (unos 19ºC) tardará un par de horas. Igualmente siempre podéis aprovechar lugares más cálidos para dejar levar: cerca de un radiador o brasero, en un cuarto más calentito, encima de la nevera o junto algún electrodoméstico que desprenda algo de calor...

Ahora debemos "desgasar" la masa, es decir amasarla un poquito pero solo para quitarle las burbujas. No es un amasado en toda regla, solo "quitarle los agujeros de aire" que se producen por el levado. Dejamos reposar otros 5-10 minutos para que la masa se relaje. 

Untamos el molde con mantequilla o le hacemos una funda con papel de horno (yo lo hice así para poder sacarlo rápidamente del molde y darle el toque final de horneado). Damos forma al pan (podéis ver este vídeo que explica como) o hacer dos o tres bolitas del mismo tamaño y colocarlas dentro del molde, con los pliegues (si los tiene) hacia abajo. Dejamos reposar sobre una hora, hasta que la masa haya doblado su volumen, ojo con no pasarnos. En mi caso podéis ver dos hoyitos que tiene el pan: me fui a la calle a hacer unos recados y cuando volví me había pasado de fermentación, metí el dedito para ver qué tal estaba y no volvió a subir, o sea, sobrelevado :-(

Precalentamos el horno a 190ºC y horneamos durante 35-40 minutos. Vigilad el color del pan. Cuando adquiera el tono que os guste tapadlo con papel de aluminio, con esto evitaréis que se dore más de la cuenta. A partir de los 25-30 minutos podemos sacar el pan del molde y hornearlo tal cual dentro del horno. Obtendremos un tono más uniforme.

Cuando saquéis el pan del horno veréis que la corteza está un poco dura, pero cuando se enfríe quedará más blandita, como unas "medias noches". 

Degustar solo, relleno, tostado, con ingredientes dulces o salados... Da mil posibilidades. Aquí lo tenemos con mantequilla y unas rodajitas de salami..., ¡toma ya!.


martes, 4 de febrero de 2014

Galletas "semi-integrales" de naranja y chocolate


¡Lo que me gusta una galleta casera! Es un mundo totalmente distinto al de las galletas comerciales, parece otro producto. Y anda que no hay tipos. Yo creo que si hiciera una cada día durante el resto de mi vida de todos los recetarios que tengo no lograría acabarlos. 

Tenemos las pastas, las cookies, las rellenas, las de pistola, las cortadas, las galletas con glasa, las especiadas, las integrales, aparte de las especialidades internacionales..., y porque no sigo, que esto es una lista interminable. 

Solo tienen una pequeña pega: engordan. Aparte de eso cada vez leemos más acerca de lo insano del azúcar y las harinas blancas y que son mejores los productos integrales.

Así es que he decidido adaptar los ingredientes (vamos, que he hecho unas galletas distintas) de una receta del "Libro de Oro de las Galletas" y he obtenido unas galletitas..., ¡que han durado dos días! Y solo somos 3 comedores de galletas en casa. El gusto a naranja es muy especial y tengo que agradecer a Rafa y a Nati su aportación: unas naranjas de sus propios naranjos que aportan un aroma que no puede compararse ni de lejos con las naranjas "enceradas" que compramos en tiendas y grandes superficies. 

Con esto no quiero decir que no engorden (si alguien encuentra una receta de galletas tan light como comerse una manzana que me la cuente), pero al menos incorporan ingredientes integrales muchos más sanos y parece que la conciencia se queda un poco más tranquila: así están más justificadas. Por cierto, el regusto integral no se nota nada de nada. Las próximas en vez de semi serán integrales 100%

La mezcla de chocolate y naranja es muy muy especial, recuerda al sabor de las Pim's. ¡Animaros!


INGREDIENTES (para unas 20 galletas):

  • 100 grs. de Harina
  • 125 grs. de Harina Integral
  • 1 cucharadita de Levadura
  • Una pizca de Sal
  • 125 grs. de Mantequilla a temperatura ambiente
  • 50 grs. de Azúcar
  • 50 grs. de Azúcar Moreno
  • Ralladura de una Naranja
  • 1 Huevo L
  • 3 cucharadas de Copos de Avena
  • 150 grs. de Gotas de Chocolate
  • 2 cucharadas de Leche

Precalentamos el horno a 190ºC.

En un bol mezclamos los dos tipos de harina con la levadura y la sal. Reservamos.

Con una batidora de varillas o robot batimos la mantequilla con los dos tipos de azúcar y la ralladura de naranja hasta que quede cremosa. Si la mantequilla no está lo suficientemente atemperada en vez de una crema nos quedarán grumos. Deberíamos acercarla a un sitio más cálido para que alcance los 21º-23ºC.

Añadimos a la mezcla de mantequilla un huevo batiéndolo solo lo justo para integrar.

Mezclamos con las harinas, avena y chocolate hasta que quede una masa uniforme y bien integrada. 

Sobre una bandeja de horno cubierta con papel de hornear vamos depositando bolas de la masa del tamaño de una albóndiga pequeñita y "espucharrando" un poco con la mano para que quede más plana. Dejaremos algo de separación entre ellas. 

Horneamos entre 10-15 minutos hasta que veamos que empiezan a dorarse. 

Enfriamos sobre una rejilla y en cuanto dejen de quemar empezamos a comer. Luego es un no parar...

viernes, 24 de enero de 2014

Crema Catalana




...Y qué rica está, y qué bien sale/sabe esta crema catalana. En casa nos ha encantado de siempre. Estos postres de cuchara de "toda la vida" sencillitos de hacer y muy sabrosos son una gozada.

Pensaba que ya había publicado esta receta, la he hecho muchas veces, pero el otro día me di cuenta de que se me había quedado en el tintero. Y quiero seguir con las recetas tradicionales, "las nuestras". Tenemos en este país una riqueza gastronómica..., ¡es una pasada! Sin dudarlo creo que España es el mejor país del mundo gastronómicamente hablando: buena materia prima, buenas recetas, grandes chefs y grandes cocineras que llevan generaciones cocinando en el anonimato y transmitiéndonos la sabiduría gastronómica y mediterránea que nos hace únicos. 

Después de esta exaltación a la gastronomía de nuestra tierra doy paso a la receta. Es del libro "1080 Recetas de Cocina", de Simone Ortega, garantía de éxito.  

A pesar de tener Thermomix me gusta más mi olla y mis varillas para cocinarla: al final tanta tecnología le quita la gracia a la cocina. 

INGREDIENTES (para 6 personas):
  • 1 litro de Leche
  • 8 Yemas de Huevo (podéis congelar las claras según os pongo en este post)
  • 6 cucharadas soperas de Azúcar, para la crema
  • Cáscara de un Limón
  • 2 Cucharadas soperas de Maizena
  • 4 cucharadas soperas de Azúcar, para quemar

Hervimos a fuego lento la leche con la cáscara del limón para aromatizarla.

En un bol batimos las yemas con el azúcar y la Maizena (podemos usar la batidora si no nos queda bien). Cuando estén bien batidas, sin grumos, añadimos poco a poco un vaso de la leche caliente y vamos mezclando muy bien con las yemas para atemperarlas. Una vez esté bien diluido bajamos el fuego a temperatura media y sacamos la corteza del limón. Añadimos la mezcla de las yemas removiendo muy bien y sin parar, con unas varillas o una cuchara de madera. Es muy importante no dejar de remover pues si se pega a la olla amargará la crema. Veremos que la mezcla va espesando poco a poco conforme se va calentando todo. A los 5 minutos más o menos llegará un punto en que tendrá una cierta consistencia (de natilla). Cortamos el fuego y depositamos en cuencos individuales. Si vemos que tiene grumos podemos usar un colador de malla gruesa para separarlos, pero si el proceso lo habéis hecho correctamente no tienen porqué saliros. Dejamos enfriar y cuando se temple introducimos en la nevera. Debemos intentar que quede bien fría, pues al quemarla perderá algo de frío.

Justo antes de servir espolvoreamos una cantidad generosa de azúcar sobre la crema. Quemamos con una plancha (mejor) o soplete de cocina. Debe quedar una costra dura, que haga "clac" al darle con la cuchara. Si hacemos esta fase y después refrigeramos se ablandará y perderá su punto. Si usáis soplete intentad acercarlo lo más posible para que se queme rápido. Si lo alejáis tardará más en quemar y se calentará la crema. 


martes, 5 de noviembre de 2013

Pastel Bagdad (o Tarta de Galletas y Chocolate)



¡Ay qué recuerdos me trae esta tarta! Es una de las primeras que aprendí a hacer, hace ya unos cuantos años..., muchos..., tendría yo más o menos  8..., ¡qué tiempos aquellos! La hacía en casa de mis tías, los fines de semana, que los pasaba allí enteritos entre discos de José Luís Perales, mis primeras labores de punto de cruz, realce o matizado, y algún que otro ratito en la cocina. ¡Madre mía!, los niños de ahora ya no hacen esas cosas. El caso es que todos esos momentos han marcado mi presente "DIY" tanto culinario como artesanal, y ¡me encanta, me encanta, me encanta!.

La verdad es que esta tarta quedó arrinconada entre las hojas de mi primer recetario y hace un par de años volvió a salir (en forma de tarta de dinosaurios). Y hace unos días salió de nuevo, aprovechando que era el cumpleaños de Raquel y que lo mejor para un cumpleaños infantil es una tarta de chocolate. 

Es una tarta chocolate total, nada de natillas, ni nata, ni otras variantes: galletas y chocolate mezclado con unos cuantos ingredientes. ¿El secreto de su sabor?: una cucharadita de Nescafé que le da un toque muy especial. Es sencillísima de elaborar, muy rápida. La complicación más grande es montar claras a punto de nieve, y todo lo demás muy facilito. 

¿A que estáis deseando ver la receta? Aquí la tenéis:

INGREDIENTES (para un molde cuadrado de unos 20 cm.):
  • 200 grs. de Chocolate de Cobertura sin leche
  • 3 cucharadas de Agua
  • 2 cucharaditas de Nescafé
  • 4 Huevos
  • 4 cucharaditas de Coñac o Licor de caramelo
  • 100 grs. de Mantequilla
  • 200 grs. de Galletas
  • 1/2-1 vaso de Leche
  • 1 pizca de Sal
  • 1 cucharada de Azúcar
Se trocea el chocolate y se funde al baño maría con 3 cucharadas de agua mezcladas con el Nescafé. 

Separamos las yemas de las claras (las claras 2 en un recipiente y otras 2 en otro). Montamos 2 claras a punto de nieve.

Se retira del fuego y se añade la mantequilla en trocitos, las 4 yemas y el licor. Se mezcla bien y cuando esté templado (más bien tirando a frío) se incorporan 2 claras a punto de nieve.

Ponemos la leche en un plato hondo y vamos mojando las galletas (unos 2 segundos aproximadamente cada una). Vamos forrando un molde cuadrado con las galletas alternando capas de crema de chocolate y galletas, terminando con una de galleta (tendremos más o menos capas en función del tamaño del molde). Lo ideal son 4 capas de galletas y 3 de chocolate, aun así no sale demasiado alta. 

Se deja enfriar y en el momento de servir se montan las 2 claras restantes a punto de nieve con una pizca de sal y con 1 cucharada de azúcar y se adorna el pastel (esta vez la adorné sin las claras, aunque la receta original sí las lleva).

Esta es del 2.012, del cumpleaños de mi sobrino Nachete.